jueves, 11 de junio de 2009

ATARDECER

Intentaré transcribir algo que escribí hace tiempo.

Aquel día como tantos otros esperaba el momento sublime, aquella reparadora puesta de sol que tanto añoro durante todo el año.

Caminaba parsimoniosamente hacia mi mirador particular -una gran piedra encima de un promontorio, que parece estar allí de vigilante y dar el último adiós al sol- ; una agradable brisa traía hasta mí aquel fuerte olor a tomillo característico de la tierra seca y sedienta.

Me encaramé por la piedra con facilidad, la conozco bien, me senté en una de sus oquedades un tanto ausente y melancólica. !Que vista familiar y tan querida tenia a mis piés¡ las dehesas que circundan el pueblo con sus robustas encinas, el páramo árido y seco, el barbecho, las ruinas de un viejo castillo al fondo, caminos y veredas polvorientas que tantos recuerdos me suscitaban. Era una perfecta comunión, el sol que caía en el horizonte, la tierra, yo........Una nube caprichosa quiso jugar hasta el último momento con el astro rey y unos rayos que se le escaparon pusieron una nota de color rosado a aquel atardecer que derramaba paz y sosiego a manos llenas.

No hay comentarios: